Training Time

Capítulo 5

Training Time


Lucía fue a toda prisa a su habitación y cerró la puerta tras ella, le habían dicho que se cambiara la sudadera y los jeans que se había puesto, por una ropa un poco mas practica para entrenar, abrió uno de los cajones que había en el dormitorio, pero estaban vacíos, "mierda" pensó "no traje ropa de casa" y entonces es cuando se acordó de su madre, aún no la había llamado, después de todo lo sucedido el día anterior se le había olvidado llamarla, cogió el móvil que había dejado sobre la cama y tecleó el número de su madre. Después de cinco pitidos se escuchó el contestador, "el número al que llamas está fuera de servicio, envíe su mensaje después de la señal"
-Hola mamá, siento mucho no haber vuelto ésta noche, pero me han salido unos imprevistos... Tengo mucho que contarte, ciertamente, no creo ni que te lo vayas a creer, llámame cuando escuches este mensaje, por favor.

-Te dije que estuvieras aquí a las 11 en punto-habló Alec con un tono de voz un poco cortante y frío, llevaba una camiseta negra y unos pantalones del mismo color, su cabello estaba húmedo, "acabará de salir de la ducha" pensó ella, en las manos tenía una daga, resplandecía, se dio cuenta.
-Solo me he retrasado 15 minutos.
-15 minutos que podría haber empleado en algo productivo, y no en esperarte.
-Necesitaba cambiarme, he pasado por el dormitorio de tu hermana por que toda la ropa me la olvidé en mi casa...
-Venga, basta de cháchara, cuanto antes empecemos antes terminaremos-cogió uno de los cuchillos y lo hizo rodar en la palma de su mano, le pasó el cuchillo por la empuñadura, y con un poco de torpeza ella lo cogió-. ¿Has empuñado alguna vez una arma?
-¿El cuchillo de cortar carne cuenta?-no lo había dicho intentado hacer alguna broma, ya que lo decía con toda la seriedad del mundo, nunca antes había cogido una arma, cuchillos de la cocina como mucho, pero al mirar a Alec vio como a éste se le tensaba un poco la esquina derecha de sus labios y hacía una pequeña sonrisa-. Lo digo en serio.
-Pues vamos a necesitar mas trabajo del que tenía previsto.

Después de dos horas en las que Alec la había estado repitiendo infinitas veces la manera de lanzar un cuchillo y como clavarlo exactamente en el corazón del enemigo, aunque como él la había dicho, en el caso de los demonios, lo mejor era darles en el pecho o cortártelos la cabeza, por que en muchos no se sabía donde tenían el corazón. Después de esas dos horas, ella seguía sin mejorar, había conseguido alcanzar a uno de los muñecos de prácticas en la parte baja donde se situaba el corazón, pero no con mucha fuerza, así que el cuchillo se había despegado a los segundos de clavarse del muñeco. Alec estaba perdiendo la paciencia, por lo que Lucía había notado.
-No es tan difícil, solo tienes que inclinar correctamente el brazo, darle impulso y apuntar donde le quieras dar, ¿nunca has jugado a los dardos?
-No es mi especialidad.
-¿Y entonces cual es tu especialidad? Por que veo que no tienes muy buena traza para el lanzamiento de cuchillos.
-No lo sé, nunca he estado familiarizada con armas.
-¿El tiro con arco se te da bien? O medianamente bien aunque sea.
-En la Wii siempre ganaba-él la miró juntando las cejas en modo de interrogación, ¿es qué los cazadores de sombras no sabían nada sobre la vida humana?-. Es una videoconsola-Alec seguía con el mismo gesto, sin entender nada-. Con la que los mundanos juegan, se entretienen.
-Buf, vaya perdida de tiempo-se dirigió a un estante de la sala y sacó un arco y un carcaj de flechas, sacó un par de flechas y se las pasó a ella-. ¿Quieres probarlo o seguimos perdiendo el tiempo intentando que des bien en el pecho al muñeco con los cuchillos?
-Puedo probarlo-él le pasó el arco a Lucía y ella lo cogió con cuidado, estaba hecho de madera, como era obvio, era un poco pesado, nunca había tocado un arco, aunque siempre había tenido una cierta de curiosidad de como manejar uno, desde pequeña había querido utilizar alguno, de verdad.
-Cuidado, es frágil-dijo él pasándola las flechas, colocó la primera flecha en el arco, después de tensarlo y apuntó al muñeco en el que con los cuchillos casi no había tocado, soltó la cuerda y la flecha salió disparada hacía el muñeco, pero en vez de darle en el pecho le dio en uno de los ojos-. Bueno, si lo que quieres es dejar ciego al oponente lo has hecho muy bien-ella rió y fue a coger otra de las flechas, pero en vez de dársela, Alec se colocó detrás suyo y la colocó en su lugar-. Pero si quieres matarlo... Deberías tener un poco mas de puntería.
Lucía asintió con un movimiento rápido la cabeza, con la respiración entrecortada, Alec estaba detrás suyo, se había colocado justo detrás y en aquel mismo momento sus cuerpos estaban pegados, él le sacaba media cabeza, así que ella le llegaba al cuello. Alec alzó la mano y la colocó donde ella tenía la mano sujetando el arco, entrelanzó sus dedos y tensó el arco, tampoco se estaba dando mucha cuenta de lo que él hacía, por que lo único que a ella le importaba en aquel mismo momento era de la proximidad de él. Colocó la flecha en el arco y en pocos segundos la flecha ya estaba en el corazón del muñeco, perfectamente clavada.
-Gra... Gracias-no sabía que decir, las palabras no le salían, él seguía detrás suyo, pegado a ella, notaba su respiración en su cuello, su aliento era frío, le ponía la piel de gallina  y aquello le ponía nerviosa.
-Ahora hazlo tú, vamos, seguramente ahora si que te salga-se apartó de ella y se cruzó de brazos, mirándola, ella intentó que no se le notará que temblaba, volvió a coger una flecha y la volvió a colocar en el arco, como Alec había hecho hacía unos segundos, pero solo podía pensar en como su cuerpo estaba tan pegado al suyo... Como su respiración tocaba su cuello... Soltó la flecha, y en vez de clavarse en el muñeco lo hizo a cinco centímetros de él, en la pared-. ¿Te gusta disparar a la cabeza? Venga, te he ayudado a disparar una de las flechas, ¿cómo que no has podido mejorar ni siquiera un poco?
-Creo que estaba mas preocupada en lo cerca que estaba tu cuerpo del suyo que como se dispara un arco-Lucía abrió los ojos como platos al escuchar esa voz y se giró radicalmente hacía la puerta, no habían visto que Jace estaba allí, mirándolos a los dos, ella tragó saliva, ¿es que acaso podía leer las mentes?
-Jace, ¿qué dices?-preguntó en un tono de voz que no era el mismo que hacía unos segundos, cuando habían estado hablando, había cambiado.
-Ella sabe de lo que hablo, ¿verdad Lucía? Hacéis buena pareja, por cierto.
-No digas tonterías, ella y yo no hacemos buena pareja, no es de mi tipo-aclaró Alec con seriedad. Lucía apretó con fuerza donde tenía cogido el arco, que ahora ya no lo tenía en posición de disparar y agachó la cabeza, apretó los dientes, intentando soportar el dolor que le habían causado las palabras de Alec-. La estaba enseñando a utilizar el arco, ya que es increíblemente negada para los cuchillos.
-Puede ser que la razón sea que no eres buen profesor-dijo ella en un susurró, pero lo suficiente alto para que lo escucharan. Jace la miró sorprendido mientras se reía, y Alec la miró frunciendo el ceño y haciendo una mueca.
-Si tú pusieras mas atención en como lanzar-los y clavarlos correctamente puede ser que te saliera mejor. Pero lo que pasa es que no prestas atención a lo que te digo y no te dignas a mirarme cuando te hago alguna muestra.
-Creo que lo de mirarte lo hace muy bien-dijo Jace de fondo, Lucía le lanzó una mirada asesina, si las miradas mataran, en aquel mismo momento, Jace no estaría allí.
-¿Quieres mantener la boca cerrada, Jace? Y tú-se dirigió a Alec, y le apuntó con el dedo, el le miró sorprendido, arqueando una de sus cejas-. Si tú no estuvieras en todo el santo entrenamiento quejándote de lo mal que lo hago, puede ser que estuviera mas atenta, ¿no crees?
-No, no creo.
-Mira, si tan insoportable se te está haciendo entrenarme, pues no lo hagas, dile a alguien que te sustituya, por que yo personalmente, tampoco quiero que me entrenes, ¿sabes? A mi también se me hace insoportable estar en una sala en la que estés también tú.
-¿De qué hablas? Yo en ningún momento he dicho nada de que sea insoportable entrenarte.
-Pues tu actitud ahora mismo no dice lo mismo-ella dejó el arco en el suelo y tiró las flechas en el mismo sitio-. Adiós.
Desapareció por la puerta, empujando a Jace y dando un portazo. Los dos chicos se miraron, no entendiendo por que había actuado de aquella manera solo por el hecho de decirla que no sabía lanzar cuchillos, pero no era solo eso, no era solo que le hubiera dicho que no sabía lanzar cuchillos, era algo mas complejo.

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