Capítulo 6
Trueblood
Cuando llegó a su habitación cerró de un portazo y se dejó caer en el suelo apoyando la espalda en la pared, alzó la vista mirando hacía el techo ¿que la pasaba? ¿por qué había actuado así y de una forma tan repentina? Nunca la había ocurrido aquello, bueno, tampoco había estado tanto tiempo tan cerca de un chico, para lo único que se la acercaban en el instituto era para pedirle los deberes del día, y como que en aquella acción no incluía lo que "había pasado" en la sala de entrenamiento. Aunque tampoco había pasado nada, solo la había intentado enseñar como se disparaba un condenado arco.Se miró la mano y como si fuera un instinto, un extraño instinto, se acarició el dorso de la mano y los dedos, donde hacía unos minutos Alec había colocado su mano, sonrió al recordarlo, y al instante intentó olvidar aquello y volver al por que estaba enfadada, Alec era un completo imbécil, aquella era la razón. Guapo, con una sonrisa preciosa y unos ojos azules que hacía que cuando los mirara se perdiera en ellos, pero imbécil.
Y luego estaba Jace, ¿se podía saber el por qué siempre que estaba con Jace o delante de cualquier otra persona se comportaba diferente? Cuando le había conocido, bueno, el día en que le había vuelto a ver en la biblioteca no había sido el mismo chico con el que había entrado en el Instituto y el que se había negado rotundamente a entrenarla.
-¿Lucía? ¿Estás ahí?-era él.
-No-mierda, mierda, mierda, no podía haber sido mas estúpida, ¿para qué le decía que no?
-Déjame entrar-dijo resoplando e intentando abrir la puerta, pero ella hacía bastante fuerza con la espalda para que la puerta no se moviera ni un centímetro y no se abriera-. Ábreme.
-Y una mierda. Vete.
-¿Por qué te has enfadado?-había dejado de intentar abrir la puerta, y ahora solo escuchaba su respiración al otro lado.
-Por que te has comportado como un auténtico cretino e imbécil conmigo delante de Jace.
-Lo siento-los dos se quedaron un buen rato en silencio, esperando que uno de los dos lo rompiera, hasta que lo hizo él-.¿Ahora me dejas entrar?
-No.
-¿Por qué?
-Por que sigues siendo igual de imbécil que antes, y me importan un mierda tus disculpas, vete.
-Sigo sin entender por que te has enfadado, solo he dicho que no tienes ni idea de lanzamiento de cuchillos ¿es eso malo?
-Me has dejado en ridículo delante de Jace-bueno, no era por eso, pero tenía que decir algo, todo para que se fuera de allí y la dejara en paz.
-¿Te gusta Jace?
-NO
-Te gusta Jace.
-QUE NO ME GUSTA JACE.
-¿Y por qué lo niegas?
-¿Pues por qué no me gusta Jace puede ser?
-Claro, bueno, si luego vas a querer bajar a cenar o algo, creo que la comida ya ha llegado. Comida china.
No contestó, escuchó los pasos de él alejarse de la puerta y como desaparecían, se frotó las sienes con el dedo índice y el pulgar y suspiró, entonces escuchó sonar su móvil, que estaba encima de la cama, justo donde lo había dejado antes de irse al entrenamiento, "mi madre" pensó automáticamente cuando escuchó el tono de llamada que tenía asignado para las llamadas de ella, se levantó de un salto y salió a trompicones corriendo hasta la cama para coger el móvil, miró la pantalla antes de confirmar que era ella, y sí, lo era.
-Mamá, siento mucho no haber vuelto ayer noche pero...
-Lucía, oh dios mío, ¿estás bien? ¿dónde estás?
-Sí, estoy bien, estoy en casa-si aquello se le podía llamar casa, claro- de unos amigos. ¿Y tú? ¿Por qué no me has contestado ésta mañana?
-¿De quienes? ¿Estás segura con ellos?
-Los Lightwood, conocí a uno de ellos hace poco y ayer tuve un imprevisto y al no poder volver a casa...
-¿LOS LIGHTWOOD? Por favor, sal de allí, ahora mismo, no quiero que te juntes con esa gente-¿pero que le pasaba? ¿cómo podía ser que conociera a los Lightwood?-. Ves a casa de tu tío Mike, y dile que va a por mi, estoy lejos.
-¿Mamá? ¿Quién va a por ti?-todo aquello la estaba empezando a asustar.
-Él lo sabe, por favor, vete, ese tipo de personas no son buena compañía. Y sobre todo, ni se te ocurra hacerte ningún tipo de runa-dijo algo mas, pero su voz se estaba empezando a cortar, no la escuchaba bien-. Tu apellido no es Herondale...-su voz se volvió a ir para volver en solo durante una milésima de segundo-. Trueblood... Te... Quiero...
Se cortó
-¿MAMÁ?-pero solo podía escuchar el pitido del móvil diciéndola que la llamada había finalizado. Intentó volver a llamarla, pero le saltó el contestador automático al quinto pitido-. Mierda, mierda, mierda.
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