Runes

4

Runes

-¿Cómo?-preguntó ella atónita-. ¿Me estás diciendo si quiero hacerme uno de esos tatuajes vuestros?
-Son runas, y si, te lo estoy preguntando, tarde o temprano deberás hacerte alguno. No pensarás que saldrás a matar demonios sin protección ni nada.
-¿Pero qué co...
-Ese lenguaje, ¿quieres que te haga una runa o te traigo un esparadrapo con jabón para que te laves la boca?
-No sé... Me dan miedo las agujas.
-Las runas no se hacen con máquinas de tatuajes mundanas, sino con estelas-metió una de sus manos en un bolsillo de su pantalón y de ella sacó un artefacto un poco extraño, que ella jamás había visto, parecía una piedra, pero con la poca oscuridad de aquella habitación brillaba, y tampoco tenía pinta de ser una piedra-. Primera lección de cazador de sombras, las estelas son el objeto mas importante e indispensable para uno de nosotros, mas aún que un cuchillo serafín, sirven para crear runas, pero también se pueden utilizar para hacer luz, depende con la magnitud que yo de mi energia a la runa-apretó el puño en la estela y de ella salió un rayo cegador de luz, Lucía se tapó los ojos, ya que aquella luz la cegaba-. Hará mas luz o menos, sirve para iluminar en la oscuridad, Herondale.
-No me llames por mi apellido.
-De acuerdo... Herondale-ella cogió su chaqueta, la hizo un hizo un ovillo y se la tiró, aunque no con mucha fuerza ni potencia, ya que ni siquiera llegó a tocarle, sino que se quedó en sus pies-. Deberías aprender un poco a lanzar cosas, por ejemplo, dagas-el sonrió, cogiendo la chaqueta tirada en el suelo y devolviéndosela a ella, se acercó y se sentó en la cama, al lado de Lucía-. ¿Quieres que te haga la runa o nos quedamos aquí conversando hasta que te aburras?
-Haz...Haz... Hazla-dijo ella en un tartamudeo cuando él se colocó al lado suyo, pudo notar que sus ojos estaban posados en la estela, pudo notar lo cerca que estaba él de ella y un frío le invadió todo el cuerpo.
-Había pensado en hacerte una runa de velocidad, nosotros necesitamos la mayoría de veces correr, para escapar de algún demonio o otro tipo de subterráneos...-Lucía frunció el ceño, ¿que se suponía que eran los subterráneos?-. Los subterráneos son vampiros, hombres lobo, brujos, hadas...
-¿Hadas? ¿Tipo Campanilla?
-¿Campa qué? Esas son cosas de mundanos, las hadas que os muestran en cuentos y películas no tienen nada en común con las de verdad. La runa de la velocidad la mayoría de veces se sitúa en la espalda, bueno, mas bien un poco debajo de la nuca. Deberías girarte si quieres que te la haga.
Tensa, Lucía se giro, llevaba una camiseta de tirantes que la dejaba toda la parte de la nuca y la mayoría de los hombros al descubierto, cuando notó que los dedos de Alec se posaban en su cuello ella tembló, notaba como su pecho bajaba y subía en agitadas respiraciones por los nervios, cerró los ojos, "no pasa nada, solo te va a hacer una runa de esas, no hace falta ponerse así, calma". Notó que sus manos eran duras, no como la piedra, pero tenían un tacto duro, las palmas de sus manos tenían un par de callos, y notó sus dedos ásperos.
-Si te duele dímelo, podría ser peligroso lo que voy ha hacer, aunque si a Clary no le pasó nada cuando Jace se la hizo...
-¿Qué qué? ¿Cómo que peligroso?
Pero la estela ya estaba dibujando alguna especie de dibujo en su piel, notó un pequeño cosquilleo al principio, que poco a poco se fue calmando y desapareció, dejando tras él un dibujo, algo parecido a un tatuaje, una runa como lo había llamado Alec.


-Creo que alguno de vosotros debería de ayudar a Lucía con los entrenamientos-decía Maryse en el comedor, estaban todos desayunando, no un desayuno no muy pesado, bastante ligero, Lucía removió con el tenedor el plato, no había mucha comida, y tampoco le apetecía demasiado comer-. Se debería ir familiarizando con las armas.
-Yo no puedo, he quedado con Simon-era Clary, al parecer antes de ella, había sido la mas reciente en el Instituto, y era la hermana de Jace, él era un chico alto, rubio, con unos ojos de un color dorado por lo que se había podido fijar, y al parecer, amante del sarcasmo y la ironía. Jace estaba en frente de Clary, removiendo también la comida en el plato, mientras miraba a Clary. No parecía la clase de miradas que se echaban los hermanos.
-Yo voy con Clary, ya sabéis, vampiros.
-Es Simon, sabes que no va a pasar nada.
-¿Y si de repente se da cuenta que tu sangre tiene un aspecto delicioso y le entra ganas de alimentarse? Necesitarías a un cazador de sombras preparado para este tipo de cosas.
-Bueno, si te apetece pasar el día con mi mejor amigo, aquel que te cae tan bien.
-Simon no me cae mal, solo digo que los vampiros frikis de Star Wars y los cómics no son de mi agrado.
-De acuerdo, Jace y Clary no pueden ocuparse de tus entrenamientos Lucía, ¿Izzy?
Isabelle, o Izzy como también la llamaban hizo una mueca al escuchar que estaba en la propuesta de entrenarla.
-He quedado-dijo secamente mientras tomaba un sorbo del zumo que tenía en la mesa.
-Pues Alec, solo quedas tú, y necesitamos que Lucía se entrene, con Valentine suelto no sabemos cuando podría volver a atacar y necesitar refuerzos para defendernos.
-He quedado también-dijo él resoplando mientras jugaba con sus dedos, un escalofrío invadió el cuerpo de Lucía, aquellos dedos eran los que se habían posado en su nuca aquella misma noche, movió rápidamente de un lado a otro la cabeza, despejándose la idea de su mente, tampoco había pasado nada... Solo le había dibujado una runa, solo eso. Después de aquello, tampoco había notado un cambio muy brusco, pero si que era cierto que, no se sentía la misma.
-Necesitamos que alguien entrene a Lucía, podría sernos de ayuda, y además, es cazadora de sombras, necesita entrenamiento, y ni yo ni tu padre podemos hacerlo.
-¿Y por qué no Izzy? Ella también ha quedado, pero no la obligáis a estar aquí.
-Eres el mayor, y por eso tienes tus responsabilidades, ya lo sabes, así que no te quejes, deberíais de empezar lo mas pronto posible.
-Bueno, de acuerdo...-dijo Alec mientras hacía una mueca, resopló y apartó su plato de delante suyo, donde estaba colocado, se respaldó en la silla y alzó la cabeza mirando al techo, y volvió a echar aire, de mala gana-. ¿Cuándo empezamos?
-Cuanto mas pronto mejor, ésta tarde creo que os iría bien.


No hay comentarios:

Publicar un comentario